Fundación Asemco



Signos de alerta entre los 18 y 36 meses

Cada niño es único y nadie mejor que la familia para observarlo y conocerlo en su vida diaria. Por eso, entre el año y medio y los 3 años de edad, sería recomendable consultar con un especialista si su hijo…
  • No se da vuelta al llamarlo por su nombre o parece no escuchar cuando se le habla.
  • Tiende a aislarse o parece estar más interesado por los objetos que por las personas.
  • No tiene buen contacto visual (no mira o mira muy poco a la cara).
  • No imita espontáneamente.
  • No realiza juego simbólico (por ejemplo: hacer de cuenta que un bloque de madera es un avión o un teléfono).
  • No hay lenguaje; o bien lo utiliza de manera poco convencional repitiendo literalmente lo que oye o ha oído (por ejemplo: frases de otros, o fragmentos de películas o canciones).
  • No señala para compartir con otro algo de su interés ni utiliza gestos sociales comunes, como decir adiós con la mano.
  • Utiliza los juguetes de forma atípica (por ejemplo: alineándolos de forma repetitiva) o no se siente atraído por ellos.
  • No expresa "el sí y el no" ni verbalmente ni con los gestos convencionales.
  • Se enoja frecuentemente y de manera desmedida, y a veces sin causa aparente.
  • Se muestra inflexible a los cambios, por ejemplo: en los recorridos habituales, en la disposición de los objetos, al querer compartir un juego con él, etc.
  • Presenta respuestas extrañas a estímulos sensoriales. Por ejemplo: umbrales altos al dolor, hipersensibilidad a los sonidos o al ser tocados, fascinación por ciertos estímulos (las luces, mirar fijamente objetos), girar sobre sí mismo, aletear, hacer ruiditos.
  • No muestra interés en los otros niños de su edad o no sabe iniciar juego con ellos.
  • Pierde o deja de usar habilidades adquiridas, tales como la mirada, palabras, el interés social, entre otras.

¿Qué hacer frente a una sospecha?

  • Consultar a un neurólogo especializado.
  • Solicitar una evaluación de las áreas del desarrollo.

¿Qué hacer frente a un diagnóstico?

No pierda tiempo, obtenga asesoramiento serio y confiable y comience cuanto antes con una intervención eficaz para su hijo. La misma debe ser al menos inicialmente:
  • Individual, intensiva y personalizada.
  • Con un formato estructurado y dirigido a desarrollar todas las áreas del desarrollo.
  • Debe tener en cuenta y aprovechar los intereses y motivaciones del niño en la enseñanza.
  • Debe incluir y formar a la familia considerándola uno del los pilares del éxito del tratamiento.
El Análisis del Comportamiento Aplicado (A.B.A.) es la única terapia basada en investigaciones científicas que demuestran su efectividad en el tratamiento de niños con estos trastornos, y evoluciona de manera continua en la actualidad.